Historias reales. Escritas desde el corazón. Compartidas para que ninguna familia camine sola.

Cada historia es un regalo.
Hay historias que nacen del dolor.
Otras del amor.
Otras de una pequeña señal, de un recuerdo o de una conversación que cambió una vida.
En este espacio queremos conservarlas para que puedan seguir acompañando a otras familias.
Quizá hoy una historia escrita por alguien que no conoces pueda ayudarte a dar un paso más.
Y quizá mañana sea la tuya la que acompañe a otra persona.
Historias disponibles
Cada historia es única. Cada una nace de una experiencia distinta, pero todas tienen algo en común: fueron escritas desde el corazón con el deseo de acompañar a otras familias.
🌿 Las Golondrinas que vuelven cada primavera
Mucho antes de que existiera ALENDA, David ya dibujaba golondrinas.
Siempre le habían gustado.
Diseñó varias y llevaba tres de ellas tatuadas en su brazo derecho.
Cuando nuestra familia creó una empresa de pinturas, fue él quien diseñó su logotipo: una golondrina sujetando un pincel.
Ese dibujo sigue acompañándonos hoy.
Nunca imaginamos que aquel dibujo acabaría convirtiéndose también en el símbolo de ALENDA.
Después de su fallecimiento ocurrió algo que jamás olvidaremos.
Cada primavera, una pareja de golondrinas vuelve a nuestro garaje para construir su nido y sacar adelante a sus crías.
Llegan siempre las primeras.
Y permanecen con nosotros hasta que termina el verano.
Cuando llega la primavera, seguimos esperando su regreso con la misma emoción.
Para nosotros se han convertido en una pequeña señal de vida, de amor y de continuidad.
Por eso quisimos que aquella golondrina, dibujada por David, siguiera formando parte de ALENDA.
🌿 Las tres libélulas
Al año siguiente de que David y Álvaro nos dejaran, tres familias, (los papas de Enrique, los papas de Álvaro y nosotros los papas de David), comenzamos a reunirnos algunos días de verano en la casa de los padres de Enrique.
Allí compartimos conversaciones, recuerdos, silencios, lágrimas y también momentos de alegría.
Fue entonces cuando empezamos a observar algo que nos llamó profundamente la atención.
Cuando llega la primavera y se abre la piscina, aparece siempre una libélula naranja.
Permanece allí durante todo el verano.
Pero ocurre algo muy especial.
Cuando llegan los padres de Álvaro, aparece también una libélula marrón.
Permanece únicamente los días que ellos están allí.
Cuando regresan a casa, la libélula también desaparece.
Con nosotros sucede algo parecido.
Cada vez que llegamos, aparece una libélula verde.
Nos acompaña durante toda nuestra estancia.
Y cuando nos marchamos… también ella se va.
Así, cuando coincidimos las tres familias, las tres libélulas vuelan juntas alrededor de nosotros.
Nunca hemos necesitado buscar explicaciones.
Simplemente lo vivimos como un regalo.
Como una de esas pequeñas señales que la vida nos ofrece y que cada uno interpreta desde el lugar de su corazón.
Por eso decidimos incorporar una libélula al logotipo de ALENDA.
Porque representa la esperanza, la transformación y ese vínculo de amor que sentimos que nunca desaparece.
Gracias a todas las familias que, con generosidad, han querido compartir una parte de su historia para acompañar el camino de otras personas.