
El nacimiento de un nombre
Elegir un nombre no fue una decisión cualquiera.
Queríamos una palabra que representara el sentido profundo de lo que estábamos construyendo: un lugar donde el dolor pudiera ser acogido, donde el amor permaneciera vivo y donde las personas pudieran acompañarse para seguir caminando.
Tras muchas conversaciones, nació ALENDA.
No es una palabra elegida al azar.
ALENDA nació uniendo las dos primeras letras de tres nombres que nunca dejarán de caminar con nosotros.
Cada una de esas letras representa una historia, una vida profundamente amada y un vínculo que nunca desaparecerá.
Con el tiempo, descubrimos que aquel nombre también expresaba perfectamente lo que queríamos ofrecer a otras familias: un lugar donde el amor por nuestros hijos siguiera teniendo un espacio y donde el acompañamiento se convirtiera en esperanza.
Desde aquel momento supimos que ALENDA no era solo el nombre de una asociación.
Era el reflejo de nuestra historia y de todo aquello que deseábamos construir juntos.
ALENDA
AL de Álvaro
EN de Enrique
DA de David
Ellos inspiraron el nombre. Hoy inspiran también el camino de ALENDA
Porque hay historias que nunca terminan. Solo continúan de otra manera.
Mucho más que un logotipo

Nuestro logotipo no nació para representar una imagen. Nació para contar una historia. Una historia de amor, de recuerdos y de pequeños detalles que, con el paso del tiempo, se convirtieron en parte de la identidad de ALENDA.
🕊️ La golondrina
Mucho antes de que existiera ALENDA, David ya dibujaba golondrinas.
Siempre le habían gustado.
Diseñó varias y llevaba tres de ellas tatuadas en su brazo derecho.
Cuando nuestra familia creó una empresa de pinturas, fue él quien diseñó su logotipo: una golondrina sujetando un pincel.
Ese dibujo sigue acompañándonos hoy.
Nunca imaginamos que aquel dibujo acabaría convirtiéndose también en el símbolo de ALENDA.
Después de su fallecimiento ocurrió algo que jamás olvidaremos.
Cada primavera, una pareja de golondrinas vuelve a nuestro garaje para construir su nido y sacar adelante a sus crías.
Llegan siempre las primaveras.
Y permanecen con nosotros hasta que termina el verano.
Cuando llega la primavera, seguimos esperando su regreso con la misma emoción.
Para nosotros se han convertido en una pequeña señal de vida, de amor y de continuidad.
Por eso quisimos que aquella golondrina, dibujada por David, siguiera formando parte de ALENDA.
Las libélulas
Al año siguiente de que David y Álvaro nos dejaran, tres familias, (los papas de Enrique, los papas de Álvaro y nosotros los papas de David), comenzamos a reunirnos algunos días de verano en la casa de los padres de Enrique.
Allí compartimos conversaciones, recuerdos, silencios, lágrimas y también momentos de alegría.
Fue entonces cuando empezamos a observar algo que nos llamó profundamente la atención.
Cuando llega la primavera y se abre la piscina, aparece siempre una libélula naranja.
Permanece allí durante todo el verano.
Pero ocurre algo muy especial.
Cuando llegan los padres de Álvaro, aparece también una libélula marrón.
Permanece únicamente los días que ellos están allí.
Cuando regresan a casa, la libélula también desaparece.
Con nosotros sucede algo parecido.
Cada vez que llegamos, aparece una libélula verde.
Nos acompaña durante toda nuestra estancia.
Y cuando nos marchamos… también ella se va.
Así, cuando coincidimos las tres familias, las tres libélulas vuelan juntas alrededor de nosotros.
Nunca hemos necesitado buscar explicaciones.
Simplemente lo vivimos como un regalo.
Como una de esas pequeñas señales que la vida nos ofrece y que cada uno interpreta desde el lugar de su corazón.
Por eso decidimos incorporar una libélula al logotipo de ALENDA.
Porque representa la esperanza, la transformación y ese vínculo de amor que sentimos que nunca desaparece.
Hoy, nuestro logotipo no es solo una imagen.
Es la historia de tres hijos profundamente amados.
Es el recuerdo de una golondrina que sigue regresando cada primavera.
Es el vuelo de tres libélulas que, de una manera muy especial, siguen acompañándonos.
Y es el símbolo de un lugar donde el amor nunca deja de caminar junto a nosotros.